Se trata de una oscilación climática que calienta las aguas del Pacífico ecuatorial y altera los patrones de viento y lluvia. En esta ocasión, los científicos advierten que el fenómeno será el más fuerte en 150 años. Se espera que las temperaturas oceánicas aumenten hasta 3.6 °C por encima del promedio, y que la temperatura global supere en 1.7 °C los registros históricos.
Las proyecciones indican que el impacto será global:
- Olas de calor extremas en varias regiones.
- Sequías prolongadas que afectarán la agricultura.
- Inundaciones en zonas costeras y tropicales.
- Incendios forestales por el aumento de temperaturas y sequedad.
- Blanqueamiento de arrecifes debido al estrés térmico en los océanos.
Los expertos estiman que el calentamiento reducirá la capacidad del océano de absorber carbono, acelerando el cambio climático y poniendo en riesgo ecosistemas marinos.
El Niño de 2027 será un desafío global. La ciencia advierte que detener las emisiones de CO₂ es clave para evitar que estos fenómenos se vuelvan cada vez más extremos. La prevención y la acción colectiva son urgentes.
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