La “Niña del Atlántico” y el desarrollo simultáneo de El Niño en el océano Pacífico están generando una combinación climática poco común que podría traer importantes consecuencias para Morelos durante los próximos meses. Especialistas advierten que esta interacción favorecerá un marcado déficit de lluvias, aumentando el riesgo de sequía en la región centro del país.
El enfriamiento anómalo de las aguas del Atlántico tropical reduce la energía disponible para los sistemas meteorológicos, mientras que el intenso calentamiento del Pacífico provoca un fuerte cizallamiento del viento, es decir, corrientes cruzadas en la atmósfera que dificultan la formación y llegada de tormentas.
Para Morelos, el pronóstico indica lluvias por debajo del promedio histórico entre julio y septiembre, con un ambiente más seco y temperaturas más elevadas, principalmente en municipios del sur como Jojutla, Tlaquiltenango y Axochiapan.
La disminución de humedad afectará directamente a los cultivos de temporal, reduciendo la disponibilidad de agua para la agricultura y limitando el llenado de presas y acuíferos antes de la temporada de estiaje.
Aunque el estado no tiene costa, depende de la humedad proveniente del Golfo de México y de las ondas tropicales del Atlántico. Si este patrón climático persiste, Morelos enfrentará una temporada con mayores desafíos para el campo, el abastecimiento de agua y la gestión de los recursos hídricos.