De acuerdo con reportes de medios locales, el autobús que transportaba a los hinchas de Macará fue atacado con piedras mientras abandonaba las inmediaciones del recinto deportivo. Los objetos impactaron las ventanas del vehículo, generando momentos de tensión y preocupación entre los pasajeros.
En el autobús viajaban también mujeres y niños, quienes quedaron expuestos a la situación. El ataque volvió a poner sobre la mesa la preocupación por la seguridad de los aficionados que acuden a los estadios y se desplazan después de los partidos.
El fútbol debe ser un espacio de convivencia, pasión y respeto, no de agresiones. Las rivalidades deportivas nunca deberían poner en peligro la integridad de los aficionados.