El delantero reconoció que la relación se deterioró por problemas personales y emocionales. ‘Yo no estaba siendo lo suficientemente masculino para sostener esa familia, y creo que a ella le faltó ser muchísimo más femenina’, confesó Hernández. Ambos atravesaban situaciones difíciles mientras intentaban adaptarse a la paternidad y la convivencia.
Hernández subrayó que la separación no fue culpa de una sola persona. ‘Yo creo que no existe matrimonio que no funcione en el que las dos partes no sean responsables’, expresó. De acuerdo con sus declaraciones, la decisión se tomó para priorizar el bienestar de sus hijos y construir una nueva dinámica familiar.
El futbolista reconoció que sus expectativas sobre el matrimonio eran poco realistas y que la experiencia lo obligó a replantear su visión sobre la paternidad y las relaciones. Hoy asegura que la separación le permitió crecer como persona y como padre.
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