En los años 50, cuando las olas no estaban buenas, los surfistas de California adaptaron ruedas de patines a tablones de madera. Así nació el “sidewalk surfing”. Sí, el skate comenzó literalmente como surf en el asfalto.
Las primeras tablas eran rectangulares, pesadas y difíciles de controlar. Pero eso no detuvo la fiebre urbana por deslizarse en la calle. En los 60, la industria se dio cuenta del boom, y comenzaron a fabricarlas de forma comercial.
Con los años llegaron cambios clave: En los 70, el uso de poliuretano en las ruedas permitió un deslizamiento más suave. En los 80, la cultura punk y el estilo callejero redefinieron el skate. Las tablas se ensancharon, aparecieron los “griptapes” y surgieron los trucos más locos.
En los 90 y 2000, los diseños se estilizaron, con curvas más marcadas y una forma simétrica que permitía trucos más complejos. Hoy, hay tablas para downhill, freestyle, street y más. Incluso ya hay modelos eléctricos.
Aunque en Morelos no haya playa, sí hay calles, talento y mucha banda patinadora.
Del asfalto al podio olímpico, la historia del skate es pura resistencia y reinvención.











