Por eso, una canción puede cambiar nuestro estado de ánimo, despertar recuerdos e incluso motivarnos a bailar o cantar.
Además, diversas investigaciones han explorado el uso de la música como apoyo para disminuir la ansiedad y mejorar el bienestar de personas con ciertas enfermedades neurológicas.
Pero hay más: tocar un instrumento requiere coordinación, atención y la participación de varias redes cerebrales.
Aunque la música no sustituye los tratamientos médicos, puede ser una gran aliada para el bienestar emocional.