Su fallecimiento ocurrió el 25 de agosto de 2026, tras años de enfrentar una enfermedad que cambió su vida.
En 2012, Tim Curry sufrió un derrame cerebral que lo obligó a someterse a cirugía y lo dejó con parálisis parcial. Desde entonces, utilizaba silla de ruedas y redujo drásticamente sus apariciones públicas, aunque continuó trabajando en doblaje y participaciones especiales.
El caso de Tim Curry refleja cómo un accidente cerebrovascular puede transformar la vida de una persona. A pesar de las secuelas, su talento lo mantuvo vigente y su legado artístico trascendió las limitaciones físicas.












