Con el aumento de las temperaturas, estos arácnidos buscan lugares frescos y oscuros para esconderse. Las viviendas se convierten en su refugio ideal: detrás de muebles, en zapatos, entre ropa o grietas en las paredes.
Las picaduras de alacrán pueden ser peligrosas, especialmente para niños y adultos mayores. En Morelos, los hospitales registran cada año cientos de casos durante esta temporada.
Autoridades y expertos sugieren medidas simples para reducir riesgos:
- Sacudir ropa y zapatos antes de usarlos.
- Mantener limpios y sellados los espacios de la casa.
- Evitar acumulación de escombros o madera cerca de la vivienda.
- Acudir de inmediato al hospital en caso de picadura.
La temporada de alacranes en Morelos nos recuerda que la seguridad empieza en casa.