Los aparatos crujen, fallan o están incompletos, como si cada visita fuera una apuesta a ver si sobreviven la rutina. Aquí el ejercicio no es solo físico: es esquivar tornillos, probar suerte con las máquinas y rezar para que no se desarme nada en plena repetición. Vecinos de Jiutepec piden a las autoridades que pronto hagan una rehabilitación en el lugar.
Bienvenidos al parque de los barcos, del abandonado y la oscuridad en Jiutepec