En la calle Felipe Neri de Yecapixtla no hace falta irse al campo para vivir una experiencia extrema, basta con esperar a que llueva, porque esta pobre vialidad se convierte en un auténtico lodazal. Los vecinos cuentan que transitar por aquí durante las lluvias es toda una aventura: entre el lodo y los charcos, un paso en falso y adiós zapatos limpios.












