Entre baches, terracería y brincos que ponen a prueba amortiguadores y espaldas, dicen que cada recorrido es toda una experiencia extrema gratuita. Los habitantes de Tlaltizapán cuentan que llevan tanto tiempo pidiendo pavimentación que ya perdieron la cuenta. De hecho, bromean con que esta Navidad no quieren piñatas ni aguinaldo, sino una capita de asfalto.
¡Polvo, lodo, baches y escombros! A todo esto se enfrentan los vecinos de la Privada Jacarandas en Tlaltizapán