Un reporte por desaparición se puede levantar desde el primer instante en que se desconozca el paradero de una persona. En México, muchas familias siguen esperando respuestas. Y mientras eso ocurre, su dignidad—y la de sus seres queridos—no puede quedarse en el camino.
Reconocer a las víctimas como personas con derechos, historia y dolor, es una tarea que comienza desde la primera llamada y no termina hasta su restitución digna. Eso implica no revictimizarlas, no estigmatizarlas y nunca tratarlas como números o expedientes. Las autoridades tienen el deber de actuar con empatía, perspectiva cultural y un enfoque humano en cada paso.
Desde la búsqueda, hasta la entrega de los restos, si llega ese momento. Y no están solas. Como ciudadanos, también podemos ayudar: compartiendo información, participando en campañas y apoyando a quienes buscan. Porque en Morelos, la dignidad también se busca.