Las declaraciones de dos gobernadores emanados de Morena dejan ver un patrón preocupante: cuando la ciudadanía exige respuestas o la prensa hace preguntas incómodas, el problema ya no es la inseguridad, la corrupción o la crisis… el problema resulta ser quien lo cuenta.
El manual de negar la realidad
Escuche primero este intercambio entre una reportera y el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, tras el homicidio del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar.
Reportera; “Parte de la sociedad lo sabe y estamos convencidos de que el asesinato de Alejandro viene de aquí, viene del gobierno de Oaxaca, viene de este aparato…"
A lo que el gobernador respondió: “Respeto tu opinión, no la comparto.”
Y ahora compare con esta declaración de la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia.
“Me están atacando mucho los medios de comunicación y las redes… por eso no hay que hacerle caso a las redes, ni a los medios de comunicación. Yo les aconsejo que ya no vean las redes.”
¿Casualidad? Parece que ambos gobernadores estudiaron el mismo manual de control de daños. Ese que, en lugar de reconocer un problema, recomienda negarlo; en lugar de informar, desacreditar; y en lugar de rendir cuentas, señalar al mensajero.
Es una estrategia vieja: si la realidad incomoda, intentan poner en duda a quien la documenta. Como si cuestionar a los medios fuera suficiente para que desaparezcan la violencia, las cifras o los hechos.
La historia ya nos ha enseñado ese libreto. Gobiernos como el de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, han intentado desacreditar a la prensa cuando ésta deja de ser un aplausómetro y empieza a cumplir su función: preguntar, investigar y exhibir contradicciones.
Maduro acusó a Tik Tok, acusó a Instagram de su responsabilidad en la instalación del odio para dividir a los venezolanos, para buscar una matanza y una división de venezuela, para traer el fascismo… golpe de estado ciber fascista y criminal.
Rendir cuentas es obligación
Así que gobernador Salomón Jara, de Oaxaca; gobernadora Margarita González Saravia, de Morelos; y demás funcionarios emanados de Morena, les dejamos un recordatorio:
Rendir cuentas no es un favor ni una concesión. Es una obligación constitucional y democrática. Los servidores públicos responden ante la ciudadanía, y los medios son uno de los principales vehículos para hacer valer ese derecho.
Pretender desacreditar a la prensa por hacer preguntas incómodas es como querer romper el termómetro porque marca fiebre. El problema nunca ha sido el mensajero. El problema sigue siendo la realidad.
Margarita González Saravia pide no creer en redes ni medios de comunicación