El olor está tan potente y tan fétido… que dicen los vecinos que ya hasta parece experimento de la NASA, porque la vialidad empieza a parecer superficie lunar con cráteres incluidos.
¡Un gasto, contaminación y dolor de cabeza para los habitantes!
Ojalá ese camino llevara a la luna… pero no. A lo único que lleva es a más gastos: desde reparar el vehículo que termina averiado por pasar por la zona, hasta pagar una consulta médica por el olor que sale del drenaje.
Porque entre el aroma, los baches y la contaminación, pasar por ahí se volvió toda una prueba de resistencia para los vecinos.