Morelos no necesita otro discurso de tranquilidad, si no seguridad de verdad. En la zona oriente, el miedo vacía las calles, golpea la economía y suspende clases.
Tras el fracaso en Totolapan, la crisis escala y las comparaciones con un “Culiacanazo” encienden las alarmas. Mientras los habitantes viven con temor, Margarita González Saravia gobernadora de Morelos, enfrenta una pregunta incómoda: ¿hasta cuándo dejará el gobierno de reaccionar tarde y actuará con firmeza contra la violencia?