Fácilmente podría competir con las grandes urbes europeas, y para que vea cómo funciona, sólo asómese al Boulevard Gustavo Díaz Ordaz en Acapantzingo, casi a la altura de Rufino Tamayo en Cuernavaca. Con alta tecnología han dejado crecer estos baches en el pavimento, de esta forma, automovilista que pasa, automovilista que tiene que reducir la velocidad.