Y con las lluvias recientes, la cosa se puso peor: verde, espesa y con más fauna que un documental Y es que el lugar se convierte en el Airbnb de lujo para los mosquitos.
¡Sí! Mosquitos felices que dan la bienvenida a todos los turistas que solo querían comprarse una ollita de barro o echarse una quesadilla, ¡y terminan picoteados hasta el alma!
Los vecinos dicen que aquí ni fumigan ni limpian, y que esta barranca más que mágica, ya parece una trampa biológica.