El detalle es que los comerciantes de Coatetelco tienen listo el menú, las mesas, las sillas y hasta la sonrisa, pero los clientes siguen llegando a cuentagotas. Dicen los prestadores de servicios que el problema no es la comida ni el paisaje; sino la inseguridad que le hizo más publicidad al destino que las campañas turísticas, y muchos visitantes prefieren pensarlo dos veces antes de emprender el viaje.
Calle llena de baches, la historia de esta vialidad en Coatetelco