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El calor y las lluvias llegaron a Coatetelco, pero la inseguridad continúa alejando a los turistas

Ya casi llegan las vacaciones y Coatetelco tiene todo para ser el plan perfecto: una laguna que luce de postal, mojarras que hacen pecar a cualquier dieta y un calorcito que ni los hornos industriales se atreven a competirle.

El detalle es que los comerciantes de Coatetelco tienen listo el menú, las mesas, las sillas y hasta la sonrisa, pero los clientes siguen llegando a cuentagotas. Dicen los prestadores de servicios que el problema no es la comida ni el paisaje; sino la inseguridad que le hizo más publicidad al destino que las campañas turísticas, y muchos visitantes prefieren pensarlo dos veces antes de emprender el viaje.

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