Pero aquí no hay toboganes, salvavidas, y mucho menos boletos, aunque el agua nunca falla a la cita. El problema es tan conocido que los vecinos ya ni se sorprenden. Cuando llueve, saben que el paso quedará bajo el agua y que para llegar a su destino tendrán que dar la vuelta prácticamente a todo el municipio de Xochitepec, como si participaran en una gincana municipal.













