Los aparatos ya crujen más que las rodillas de quienes van a hacer ejercicio. Unos están rotos, otros desaparecieron como las ganas de trabajar de las autoridades, y las mesas con sus bancas y mesas blandas. En este sitio de Jiutepec, la rutina es completa es esquivar tornillos, hacer sentadillas entre chatarra y cruzar los dedos para que el aparato no se desarme en plena repetición.
Bienvenidos al parque de los barcos, del abandonado y la oscuridad en Jiutepec