Fue localizado sin vida al capitán Abraham Jeremías Pérez Ramírez, quien era el principal sospechoso de formar parte de este contrabando de combustible. Era señalado como la persona responsable de entregar el dinero corrupto a los funcionarios de la Marina.
Las autoridades federales dicen que podría tratarse de un suicidio, por lo que ya descartan que haya sido silenciado.











