Tras la devastadora explosión en Las Granjas de Cuernavaca, las imágenes más conmovedoras no vienen de los boletínes gubernamentales, si no de las calles: vecinos y voluntarios llegan con víveres y despensas para las familias que lo perdieron todo. Mientras el gobierno de Margarita González Saravia continúa atrapado en comunicados y promesas que no alimentan ni dan refugio.
Labores de limpieza continúan en Cuernavaca tras la explosión de la pipa de gas LP