Ya sabe cuántos son, cómo se organizan, sus zonas de influencia, y quién sabe, a este paso hasta si traen las muelas tapadas, si hicieron el servicio militar o qué desayunaron.
Identificados, pero siguen operando
Porque eso sí, información, al parecer, no les falta. El problema es que entre saber quiénes son y detenerlos hay un pequeño detalle: los resultados.












