Dicen que los hombres no deben de llorar, y nosotros lloramos pero de risa. Saquen sus pañuelos porque el gobernador de Baja California Sur, Víctor Castro Cosío, no se aguantó las lágrimas durante su “Conferencia Para El pueblo” del pasado 28 de octubre.
¿Qué le provocó las lágrimas?
Y usted preguntará, ¿acaso fue por la crisis de agua y energía por la que pasan las familias en su estado? ¿O será por las cientos de madres buscadoras que a diario salen con la esperanza de encontrar a sus seres queridos? Ninguna de esas.













