En la calle Nardo de Tepoztlán no hace falta un parque de diversiones para gritar, y la aventura comienza desde temprano entre piedras, baches y el temor por la inseguridad.
Esquivar los hoyos ya es como correr en una pista de go karts, y los vecinos están hartos de organizar su propio rally para poder llegar a casa.













