Apenas llueve y los baches desaparecen, porque todo se convierte en un arroyo, y cuando cae la noche, los habitantes de Huitzilac mejor sacan la lámpara del celular, porque el alumbrado público nomás no da señales de vida. Tan mal está la cosa que hasta una ardilla terminó achicharrada en los cables.
Camino a La Mina en Tres Marías lleva décadas entre baches y abandono