Los vecinos de esta zona de Jiutepec aseguran que no saben qué llega primero: si un asalto, un susto o un tobillo torcido por las banquetas que ya desaparecieron del mapa urbano. Con el abandono a cuestas, los peatones no tienen opción: caminan sobre la calle, entre vehículos y oscuridad, convirtiéndose en blanco fácil para la delincuencia y para el propio descuido urbano.
Aparatos incompletos y en pésimas condiciones es que encontrará en este gimnasio público de Jiutepec