Hay un gimnasio público que ya no es para hacer ejercicio, es para poner a prueba la suerte. Los aparatos crujen más que las rodillas de quienes intentan usarlos. Algunos están rotos, otros desaparecieron misteriosamente y varias bancas parecen haber perdido la batalla contra el tiempo.
Vecinos de la calle Eucalipto llevan años conviviendo con los baches que se forman en Jiutepec