De acuerdo con los reportes oficiales, las olas han alcanzado alturas constantes de entre 4 y 5 metros, aunque en algunos puntos específicos se han registrado picos excepcionales de hasta 10 metros. Este fenómeno se ve intensificado por las características geográficas del cañón submarino ubicado frente a la bahía.
La fuerza del mar ha provocado una importante invasión marina, ya que el agua rebasó su franja habitual e inundó áreas de playa, negocios, palapas y vialidades cercanas a la costa. Diversos establecimientos han resultado afectados por el avance del agua y la fuerza del oleaje.
Ante este panorama, las autoridades mantienen activa la bandera roja, por lo que está estrictamente prohibido ingresar al mar, practicar surf o caminar sobre la franja de arena.
Asimismo, se decretó el cierre de puertos y la suspensión total de la navegación para embarcaciones menores, actividades pesqueras y servicios turísticos acuáticos, mientras continúan los efectos de Boris en la región.