Aquí la maleza ya no crece: gobierna. Entre yerbas altas, caminos rotos y lo que alguna vez fue una calle, los vecinos de Jiutepec caminan con más fe que seguridad.
Pasar a pie es toda una aventura y en vehículo, mejor ni le contamos. Los habitantes dicen que esta vialidad está tan olvidada que ni el GPS la reconoce.












