Hay más baches que camellos, y entre polvaredas, los vecinos denuncian que la calle Lindero, de Tlaltizapán, tiene de todo, menos lo "lindo". Dicen que debería tener otro nombre porque está hecha pedazos y sin esperanza de pavimentación. Caminar por ahí es un deporte extremo, sobre todo para niños y personas de la tercera edad.
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