Entre polvo, piedras, baches y lodo cuando llueve, el recorrido diario de los pequeños de Temixco se ha convertido en una auténtica prueba de supervivencia. Aquí no hay que cruzar la calle con cuidado, hay que cruzarla con experiencia en deportes extremos. Los vecinos aseguran que los niños aprenden a esquivar charcos, saltar obstáculos y mantener el equilibrio mucho antes de aprenderse las vocales. Mientras tanto, el pavimento sigue siendo esa tarea que las autoridades dejaron para mucho después.
¡Transitar en Temixco es un peligro! Ciudadanos de la calle Laureles sufren por la falta de pavimentación