Tras el devastador impacto del huracán Otis, el entonces presidente defendió esa postura señalando que representaba a la institución presidencial y que no debía prestarse a provocaciones. La misma estrategia se observó en otros eventos de alta exposición pública.
Cuando el riesgo es el abucheo, mejor no asistir
Hoy, a unas horas de una inauguración que promete llenar las tribunas, la presidente ha tomado una decisión similar: no acudir al estadio, aun cuando el acto contará con condiciones de seguridad reforzadas.