En la privada Las Palmas de Cuautla, los vecinos ya no saben qué comprar para salir de casa: si cambiar el coche por una lancha, o de plano aprender a remar. Aquí la pavimentación parece ser un lujo del que todavía no pueden disfrutar, mientras que en temporada de lluvias, la calle se transforma en todo un atractivo acuático.