Dicen que todo camino tiene altas y bajas, pero en la calle Adelita del poblado Sierra Encantada, en Huitzilac, se tomaron la frase demasiado en serio. Porque entre baches, piedras y desniveles, el camino no solo sacude a los conductores, también a sus bolsillos, ya que los autos terminan pagando las consecuencias.










