Basta con asomarse al parque para entender porqué los vecinos de Temixco ya levantaron la voz: una resbaladilla improvisada y sin soporte que más que diversión parece una prueba de resistencia; una cancha que se encharca como alberca después de la lluvia; y rejillas que ya no cumplen su función porque están dobladas y representan un riesgo constante.