Esto para que las lluvias dejen de colarse como invitadas indeseadas, porque al parecer, lo único que fluye por la vialidad es el olvido oficial y mucho lodo. La falta de infraestructura hace que los servicios básicos huyan como si fuera zona de guerra: el gas no sube, el agua se ríe, y la basura, bueno, esa se queda.











