En la carretera Cuautla-Cuernavaca, o mejor conocido como el temible Cañón de Lobos, hace unos meses colocaron luminarias en todo este trayecto. Sin embargo, tal parece que se los olvido conectarlas, porque de noche está completamente oscuras.
¡Amantes de lo ajeno se apoderan de la carretera!
Así es, ni una lucecita para contar el cuento. Es como si las lámparas salieron de vacaciones y nadie sabe cuándo regresan. Pero aquí el terror no se limita a los fantasmas, porque entre tanta oscuridad, los amantes de lo ajeno podrían encontrar el escenario perfecto para hacer de las suyas.