México volvió a promover la preparación de una mochila de emergencia, en medio de recomendaciones similares difundidas por gobiernos de otros países. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México recordó en redes sociales que contar con suministros básicos puede ayudar a las familias durante una evacuación o ante la interrupción de servicios esenciales.
Con ello, México se suma a la lista de los 33 países que recomiendan mantener provisiones para enfrentar posibles contingencias. Pero, ¿a qué se deberá esto?
¿Por qué México y otros países piden tener una mochila de emergencia?
Las recomendaciones buscan que las personas puedan cubrir sus necesidades básicas durante las primeras 72 horas posteriores a una emergencia, periodo en el que los servicios de rescate podrían estar atendiendo múltiples incidentes o algunas comunidades podrían quedarse temporalmente sin agua, electricidad o comunicación.
Los riesgos considerados varían según el país. Por ejemplo, en México, la mochila forma parte de las medidas de protección civil ante sismos, inundaciones y otros fenómenos naturales. En otras naciones, las guías también contemplan apagones, ciberataques, interrupciones de servicios y tensiones geopolíticas.
Aunque la coincidencia de estos llamados ha generado inquietud y especulaciones sobre una posible crisis internacional, las autoridades no han señalado que exista una catástrofe inminente.
¿Qué debe llevar la mochila de emergencia en México?
El contenido debe adaptarse al número de integrantes de cada familia y a sus necesidades. Entre los artículos básicos se encuentran:
- Agua potable y alimentos no perecederos
- Linterna y radio portátil con baterías
- Botiquín de primeros auxilios y medicamentos de uso habitual
- Copias de documentos importantes, protegidas en una bolsa
- Dinero en efectivo y cargador portátil para el celular
- Ropa, artículos de higiene y silbato
- Suministros específicos para bebés, adultos mayores, personas con discapacidad o mascotas
Además, se recomienda mantener la mochila en un lugar visible y de fácil acceso, preferentemente cerca de una ruta de evacuación.













