Mientras Hada Ramos relataba el calvario de más de cinco años buscando justicia para sus hijos asesinados, al fondo aparecía el subsecretario de gobierno, Miguel Ángel Peláez, sonriendo y conversando, una imagen que reabrió el debate sobre la empatía, la sensibilidad y la capacidad del gobierno estatal para entender el dolor de las víctimas.
“Las víctimas no estamos escuchadas como deberíamos. O sea, no, no es posible que... Pues hasta el día de hoy yo pude tener un encuentro con la gobernadora. Este, al parecer ella no estaba enterada, pero yo creo que las víctimas no estamos al centro en ningún lado”.
El caso de Hada Ramos exhibe una constante en Morelos: las autoridades parecen reaccionar únicamente cuando la presión pública, las protestas o la tragedia las obligan a voltear a ver a las víctimas.
¡Caso impune en Morelos! Casi dos meses y sigue prófugo