¡Señoras y señores, bienvenidos a la cancha de la Eterna Primavera, donde el verdadero rival es el terreno! Los jugadores enfrentan más que un partido: piedras, polvo y baches se vuelven titulares indiscutibles. Las porterías sin redes y el balón volando a los sembradíos, hacen que cada tiro le dé coraje al vecino. ¡Y si se voló que le digan adiosito!