En el centro de convivencia del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México se reúnen aquellas mujeres que desean ver a sus hijos porque su pareja está en guerra con ellas y les impiden verlos. En ese lugar se topan con largas filas y conviven con sus hijos siempre bajo vigilancia, no tienen ningún tipo de privacidad y sólo tienen una hora a la semana para verlos, eso es violencia vicaria.
Los padres con influencias, torturan a las mamás con meses sin poder ver a sus hijos, algo traumático para ellas, quienes terminan cediendo a sus exigencias con tal de ver a sus pequeños y sufren al perderse las mejores etapas, pues están conscientes que son momentos que no se recuperarán nunca.
Las mujeres deben seguir tolerando a su agresor por sus hijos, de otra manera, se los quitan y no vuelven a verlos nunca más.
Es la expresión más dolorosa de la violencia de género
Los agresores usan a sus hijos para dañar a sus madres, los sustraen, los maltratan o amenazan y el Congreso de la Ciudad de México incluye este tipo de violencia en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia .
La Ciudad de México ocupa el primer lugar en violencia vicaria y de esta forma controlan a la mujer, dañando el vínculo afectivo con sus hijos.
El apoyo a las mujeres víctimas de violencia vicaria se ha convertido en un tema opinión pública y cada vez tienen más respaldo; la Suprema Corte de Justicia de la Nación aseguró que debe revertirse esta práctica nociva que lastima a muchas mujeres a lo largo del país, para que sepan que no están solas.
El congreso sigue trabajando en torno a la violencia vicaria, para que pueda ser reconocida e identificada como una realidad.