Aquí encontrará un pedacito de calle que le grita "Órale, no que muy salsa. Acércate, sin miedo”, porque es prácticamente un acantilado. La barranca descansa ahí, esperando a la persona que dé un paso en falso para recibirla en sus entrañas, entre maleza, agua de drenaje y unos buenos moretones como resultado. Claro, para el ayuntamiento de Temixco, un barandal es opcional.











