Con las primeras lluvias del pasado mes de mayo, el puente de Ayala dijo: “Hasta aquí llegué\", y colapsó. Y así sigue, como pieza de museo al aire libre. Eso sí, la autoridad municipal ni sus luces: brilla, pero por su ausencia. No hay proyecto. No hay avance. No hay nada. Mientras tanto, los vecinos tienen que dar una gran vuelta para llegar a la cabecera municipal, gastando más gasolina y paciencia de la que deberían.