Aunque viéndolo de cerca, parece que ahora el verdadero reto es llegar al otro lado sin que el barandal decida tomarse el día libre. Los vecinos de Zacatepec dicen que esta estructura ya está tan floja que más que proteger, parece un adorno urbano. Y entre el desgaste, el óxido y el abandono, cruzar por ahí ya casi cuenta como disciplina olímpica.
Enormes baches en la carretera Zacatepec-Tlaltizapán ya son parte del recorrido diario de los automovilistas