Aunque nadie recuerda haberlo autorizado, esta calle de Temixco parece competir por el título de “basurero turístico del año”, pues hay bolsas, muebles viejos y toda clase de sorpresas. Los vecinos aseguran que el camión de la basura pasa tan seguido como un eclipse, y mientras tanto, algunos ciudadanos aprovechan para ampliar la colección dejando una bolsita más, un costal más y, de una vez, todo lo que ya no les sirve.