Sin alumbrado público, sin pavimentación, con la maleza crecida y sin rastro de seguridad, los vecinos dicen que para cruzar ya no solo es cuestión de valor, sino de traer casco y de paso, una bendición.
Por eso, entre risas, pero más bien con harta desesperación, hacen el llamado.
¡Planta descompuesta! El aroma se percibe a kilómetros de distancia