Las tensiones entre los gobiernos de México y Estados Unidos volvieron a escalar, aunque esta vez el enfrentamiento ocurrió fuera de las canchas y en el terreno político. En menos de 24 horas, el presidente estadounidense, Donald Trump, y el vicepresidente JD Vance lanzaron nuevas declaraciones en las que cuestionaron la capacidad del gobierno mexicano para enfrentar al crimen organizado e incluso dejaron abierta la posibilidad de acciones militares contra los cárteles.
Las afirmaciones provocaron una nueva respuesta desde la llamada Cuarta Transformación, que insistió en defender la soberanía nacional y rechazó cualquier tipo de intervención extranjera.