No es una competencia oficial, pero el polvo, los baches y los tropiezos están a la orden del día. Ni los peatones se salvan: unos terminan como souvenir ambulante de tierra y otros protagonizan su propio “resbalón espontáneo”. Los que van en carro tampoco tienen tregua: sus llantas y amortiguadores reciben más castigo que jinete en torneo de rodeo.
Y mientras tanto, ¿las autoridades? Bien, gracias. Por eso el llamado va directo, claro y cordial para la presidenta municipal Nancy Gómez y el Director de Obras Públicas, Manuel Urióstegui: pónganse de acuerdo y pavimenten esa calle ya. La pista no aguanta más y la carrera del tropezón sigue en pie.